Estaba yo emocionado por ir al aeropuerto todo iba de maravilla salia yo de mi casa para dirigirme a la hermosa estación de trenes de la ciudad, todo estaba como de costumbre, yo estaba con mi maleta para el viaje, las personas con las que me topaba en la callas me saludaban y alababan como siempre, los perros con los que me encontraba, paraban de hacer sus necesidades hasta que yo pasara y no me sintiera ofendido, un día como cualquiera, tome el taxi hasta la estación, el conductor me abrió la puerta como si fuera una limusina, tenia que hacerlo por supuesto tratándose de mi, no podía hacerlo de otra manera.
Una vez en la estación espere el tren que me llevaría hasta el aeropuerto, veía a mi alrededor toda esa gente mortal que esperaba el tren junto conmigo, llegó el tren que al llegar abrió sus puertas yo me senté y coloqué mi maleta a mi costado, obviamente el tren estaba lleno y me cedieron el asiento solo porque se trataba de mi, las ancianas y las mujeres embarazadas también intentaron cedérmelo ya que mi poder al entrar al tren era tal que lo hicieron como si se tratara de androides siguiendo un protocolo, una vez me senté el tren empezó a avanzar, y al tener un viaje tan largo me dedique a observar a la gente que había a mi alrededor y me di cuenta que me encontraba en el tren más extravagante del mundo, frente a mi se sentaba una abuela hipster que tenía el pelo morado, a mi costado en la segunda parada que hacía el tren en su recorrido se sentó junto a mi pidiéndome permiso de tener el honor de sentarse en ese sitio por supuesto, un emo fracasado que tenia un skate y el pelo verde, como un punk, en esa misma parada me fije por el reflejo de la ventana que había un ser de Mordor que se sentó en el segundo carril de asientos del tren que cargaba con una mochila y que tenía un aspecto asqueroso, el se sentó y el tren siguió su recorrido.
El ser de Mordor seguía ahí urgandose la nariz como si no hubiera un mañana, era una asquerosidad, jamás delante mio, un ser mortal se había atrevido a hacer semejante cosa, era un ser del que el mismo Sauron saldría huyendo al contemplarlo, el siguió urgandose la nariz a pesar de que la persona que estaba a su costado lo miraba con completa repugnancia, jesucristo mismo hubiera renunciado a su propósito de "salvarnos a todos" al ver su asquerosidad, era un espectáculo repugnante tanto es así que si alguien te cagara en el pecho no sentirías tanto asco, claro si fuera yo sentirías alegría y euforia, pero era un espectáculo demasiado repulsivo como para no perderle de vista.
Pronto llegamos a un punto donde en el tren empezó a entrar un olor nauseabundo a mierda y desechos que solo los mortales humanos expulsan, los guardias que estaban en el tren empezaron a abanicarme con eucaliptos para que no me llegara el olor a hez que invadía cada vez mas el tren, el orco asqueroso dejo de urgarse la nariz pero eso solo fue el principio, pocos segundos después sacó de su mochila un limon ya partido por la mitad que empezó a apretárselo contra su boca, devorandolo como si no hubiera comido en años.
pronto en el tren se sentó el típico padre con su niño la mierda que se la paraba llorando todo el rato con un tono muy agudo y asqueroso, esos niños que te dan ganas de pisotearles la cara y destruirlos hasta que se callen, a pocas paradas más el hombre repulsivo bajo justo en la parada donde los olores a mierda se hacían un poco más fuertes, era el hombre de mierda, daba mucho asco y encima bajo en el lugar donde los ríos son ríos de mierda, el niño se calló y el viaje continuó, a las dos paradas se fue el olor a mierda y llegué al aeropuerto.
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